Paso a paso sin perder la calma, enderezar el rumbo.
Calmar la inquietud para encontrar la mejor respuesta.
Seguir el camino asumiendo la decisión.
Paso a paso sin perder la calma, enderezar el rumbo.
Calmar la inquietud para encontrar la mejor respuesta.
Seguir el camino asumiendo la decisión.
Una especie de payaso entre cruel e inverosímil de la mano de una mujer de plástico perfecta, acuerpado por tres tipos estrafalarios de ambición sin limites juró defender la nación en nombre del pueblo que le ha dado el poder. Enardecía a la masa, diciéndoles que de nuevo iban a ser grandes y poderosos porque son los mejores. Aplaudían entusiasmados las palabra del cruel payaso mientras lo jaleaba con histriónicos gestos el hombre más estrafalario del mundo y el cruel payaso reía.
Buscar hermosos paisajes de naturaleza serena. Empaparse de un mundo puro y silencioso donde es fácil amarlo y vincularse profundamente a él para en esa unión encontrar la armonía.
Buscar, también, aquellas personas que ofrecen el calor de su humanidad. Sin pretender nada más que ser amables y agradables.
Los años le han enseñado a alejarse de todo aquello que hiere su corazón y buscar lo que su alma necesita para vivir ligera.
Su soledad la ha hecho mucho más libre y segura. Conocedora que debe encontrar sus soluciones, es más independiente y capaz. Los años que para otros son de cierta dependencia no han sido, para ella, sinónimo de fragilidad por el contrario siente una sabiduría y conocimiento hasta ahora no advertida. Notando esa plenitud calma y serena de los años aprendidos.
Tanto pensar, soñar, imaginar y luchar por el futuro, sin darse cuenta que llega sin empujarlo trayendo a veces el resultado del esfuerzo o, las sorpresas de lo inesperado e imprevisible. Ahora cuando ya queda menos comprende que solo el presente es lo real que lo debe cuidar sin miedo ni añoranzas, simplemente gozarlo. Libre, ligera sin preguntas, la vida le marcará la senda.
Con el sabor Deco un tanto excéntrico de los locos años veinte, el imponente edificio cede en su día de los prestigiosos coches de lujo Woseley, iconos de la industria del motor británica, se ha convertido, conservando todo su esplendor y encanto, en un café-restaurante de la city londinense. La clientela en su mayoría inglesa, disfruta de un menú muy agradable, mas europeo que ingles. Su pasado y su atmósfera, llena de la gloria del imperio te envuelven y fácilmente crees ser un personaje del gran Gatsby. Es como una caja mágica capaz de transportarte a ese encantador y decadente sabor tan britihs, casi perdido.
Sin saber porqué, al cumplir los setenta y cinco años, sintió que algo cambiaba. Le impresionó la cifra, los lustros transcurridos. Lo lejos y cercanos que los recuerdos se hacían presentes. Claramente, percibió los pocos que tenía por delante. Pero eso no significaba miedo, al contrario, ese hecho evidente la hizo sentir más viva y capaz con más deseos aún de disfrutar de la bonanza que le regalaba su existencia. Notó, sin explicación clara, una mayor libertad y capacidad de percibir la emoción de lo bello que la empujaba a salir en su búsqueda, dejando atrás todo aquello que la perturbaba y manteniendo a raya la nostalgia y la melancolía. Agradecida a todo lo vivido y sobre todo al amor disfrutado. Pensó que quizás se estaba acercando a la sabiduría de los años y sonriendo le dio la bienvenida a los setenta y cinco.
El viento soplaba suave, la mar se mecía dulcemente, mientras el catamarán navegaba prácticamente en silencio, sin prisa, permitiéndole admirar los casi irreales colores de aquella mar. Su mente en blanco incapaz de pensamiento alguno se llenaba y gozaba de esos verdes y turquesas purísimos. Al cabo de una hora de travesía como en un espejismo en medio de esa mar esmeralda apareció la Roca de Cristal. Oscura pero delicada a la vez, sostenida por una mano invisible parecía levitar sobre un lecho de espuma blanca y verde cristalino. ¿ Era una visión o una realidad ? o quizás, ¿ la página de un cuento infantil que al abrirlo aparece un desplegable maravilloso ? o tal vez el capricho de los Dioses para hacer único e inolvidable aquel lugar del mundo.
El pequeño hidroavión rodo sobre las aguas cristalinas y poco profundas de la laguna de coral.
Tomó altura y giró para volar sobre la barrera coralina salpicada por la espuma de las olas,
al reventar contra ella. El mar pasaba de un purísimo verde esmeralda a un azul turquesa perfecto.
Giró de nuevo para sobrevolar la península de playas de arenas blancas y donde cual enigmático y
poderoso ser surgía el monte Morne Brabant con sus píes sumergidos en la mágica e increíble
cascada submarina, formada por las diferentes corrientes y profundidades de los arrecifes.
Entonces, su pecho, sintió una inmensa emoción ante esa infinita y única belleza y lloró sobrecogida.
Regresar a las palabras.
Regresar a buscarlas.
Regresar a encontrarlas.
Regresar a su belleza.
Regresar a perderse en sus profundidades.
Regresar a las palabras y olvidar el silencio