lunes, 13 de enero de 2025

Síndrome de Stendhal

 El pequeño hidroavión rodo sobre las aguas cristalinas y poco profundas de la laguna de coral.

 Tomó altura y giró para volar sobre la barrera coralina salpicada por la espuma de las olas,

 al reventar contra ella. El  mar pasaba de un purísimo verde esmeralda a un azul turquesa perfecto.

Giró de nuevo para sobrevolar la península de playas de arenas blancas y donde cual enigmático y 

poderoso ser surgía el monte Morne Brabant con sus píes sumergidos  en la mágica  e increíble 

cascada submarina, formada por las diferentes corrientes y profundidades de los arrecifes.

Entonces, su pecho, sintió una inmensa emoción ante esa infinita y única belleza y lloró sobrecogida.  

    

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