El viento soplaba suave, la mar se mecía dulcemente, mientras el catamarán navegaba prácticamente en silencio, sin prisa, permitiéndole admirar los casi irreales colores de aquella mar. Su mente en blanco incapaz de pensamiento alguno se llenaba y gozaba de esos verdes y turquesas purísimos. Al cabo de una hora de travesía como en un espejismo en medio de esa mar esmeralda apareció la Roca de Cristal. Oscura pero delicada a la vez, sostenida por una mano invisible parecía levitar sobre un lecho de espuma blanca y verde cristalino. ¿ Era una visión o una realidad ? o quizás, ¿ la página de un cuento infantil que al abrirlo aparece un desplegable maravilloso ? o tal vez el capricho de los Dioses para hacer único e inolvidable aquel lugar del mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario